viernes, 22 de febrero de 2013

Un vistazo al presente: Las armas en Estados Unidos

Como bien sabréis, estos últimos meses hemos estado oyendo bastante a menudo noticias sobre asesinatos con armas de fuego en los Estados Unidos, aunque es un problema que lleva ocurriendo desde hace al menos unas décadas. ¿Por qué pasa esto en uno de los países más avanzados del mundo, donde supuestamente tienen todos los medios para luchar contra la barbarie?

Seguramente se os venga en seguida una respuesta a la cabeza: estos americanos están locos. Está claro que los que hacen estas fechorías lo están, pero no se puede generalizar con toda la población. La cuestión es porqué hay personas que llegan al extremo de hacer estos actos y cómo es posible que sucedan.

Empezaré respondiendo a la segunda pregunta, que es el problema de las armas. Para obtener un permiso de armas en Estados Unidos se piden muy pocos requisitos (por lo menos en algunos estados). Es más, no solo se puede acceder a pistolas que podrían servir para una defensa personal, sino que están a la venta fusiles de asalto, rifles de precisión y todo tipo de armas más propias de un ejército que de uso personal. A pesar de haber un amplio sector de la población que quiere ilegalizar la venta de armas o al menos hacerlo más restrictivo, los defensores de éstas se escudan con excusas como que la culpa la tienen los videojuegos o que la solución es poner policías en escuelas y lugares públicos.

Esto nos lleva a la pregunta de porqué hay personas que ven como una buena idea llegar a un sitio y matar a todas las personas que haya en él, ya sean adultos o niños. Es una cuestión más difícil de responder que la otra pregunta, pues muchos y diversos pueden ser los factores que influyan en cada persona para llevarla a hacer estos actos. Una familia desestructurada en la que reciba malos tratos, acoso escolar, vivir en una zona marginada, sufrir de algún tipo de esquizofrenia, tener unos ideales radicales... algunos de esos factores o una combinación de todos ellos pueden llevar a matanzas como la de Newtown o la de Columbine, por poner algún ejemplo.

Puede que evitar que haya locos que deseen matar a todas las personas que puedan sea un proceso lento y difícil, que necesite un cambio drástico en la sociedad, pero está claro que si se prohibiesen las armas, o en su defecto el acceso a ellas fuese mucho más restringido, no solo estas matanzas se evitarían, además de otras muertes causadas por atracos, cuestiones de mafia o bandas o, simplemente, accidentes al manejarlas. El caso es que la segunda enmienda, que servía para un período revolucionario como fue el de la Independencia, ya no tiene ningún sentido en una época en la que Estados Unidos dispone de uno de los mayores ejércitos del mundo para protegerse de amenazas exteriores.



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